El Keytar

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Oí decir, que en la época de los ochenta cuando los heavies melenudos salían a tocar y dar caña en sus conciertos, siempre ligaban más los guitarristas y cantantes que los baterías y teclistas, ya que los primeros tenían más capacidad de movimiento y de “fardamiento”, con sus instrumentos colgados, que los últimos, posando como atriles tras sus cacharros estáticos. Así que un día, uno de los heavies de estos grupos cansado de ligar menos, decidió colgarse un teclado y tocar desde primera fila e inventó esa maravilla llamada “keytar”. En realidad el keytar lo inventó el guitarrista Steve Masakowski, y fue introducido oficialmente en el mercado en 1980 por “Moog Music” con el nombre de “Moog Liberation”. El término Keytar (unión de “Keyboard” y “Guitar”), fue usado poco después en una entrevista a Jeffrey Abbott (ver video), uno de los mejores keytaristas del mundo, en la revista “Illianabeat”.

Todos aquellos que hemos usado un Keytar o teclado de bandolera, quedamos sorprendidos en medida a nuestras propias capacidades. Desde mi propia experiencia como teclista, puedo decir que no uso ni un cuarto de posibilidades de las que mi Keytar tiene, ya que sinceramente no tengo un nivel espléndido con el teclado. Pero resulta curioso la facilidad con la que le puedes coger el tranquillo a este aparatito tan simpático: El keytar tiene casi tantas posibilidades como un teclado de pie. Con tres octavas, tiene el pedal de sustain en la mano izquierda, justo detrás, y se toca con el dedo gordo. En este pequeño mástil, también tiene el pitch, que se usa con el dedo índice o corazón y que tiene muchísimas posibilidades, ya que a diferencia del pitch de cualquier teclado normal ( me refiero a la mayoría de los teclados, ya que muchos incorporan el mismo al que me voy a referir), es una especie de base sobre la cual deslizas el dedo, comportándose como la palanca de una guitarra, o como un dedal tubo para slide, y aquí mismo podremos encontrar también el vibrator del teclado con el cual puedes llegar a conseguir efectos muy chulos o los controles para cambiar de programa. Otro  tipo de controles como la sensibilidad, reverb, chorus, etc.….se encuentran bajo las teclas. Los Keytars o por lo menos los actuales, no incorporan los sonidos, sino que son teclados maestros que funcionan junto a un módulo, otro teclado que si los lleve, un sampler o la tarjeta del mismo ordenador. Se conecta con un cable midi estándar al módulo y éste es el que se encarga de transmitir el sonido. Así que el keytar sólo transmite datos.

Actualmente los mejores keytars que hay en el mercado (y podría decir que casi los únicos), son el AX- 3 y el AX- 7, ambos de Roland. He oído decir de boca del mismísimo Jeffrey Abbott que es bastante mejor el primero que el Ax7, a pesar de ser más antiguo.

El Keytar, es ideal para aquellos cantantes solistas de grupo que no quieran quedar atados a un teclado estático y que marquen bases o colchones al tiempo que cantan o para aquellos teclistas que sean capaces de sacarle jugo al instrumento y hacerse unos solos de “toma pan y moja”. Asegurándoos, que se puede llegar a construir toda una cultura alrededor de este particular instrumento reflejo de los ochenta.

¿Inconvenientes?, pues si, como todo los tiene: Por supuesto, si cargas con tu keytar, cargas obligatoriamente con un módulo de sonido, es complicado usarlo con las dos manos, ya que la mayoría de las veces acabas sujetándolo con la rodilla puesto que la bandolera a veces se escurre y no puedes usar el sustain, así que llevas uno o te quedas sin sustain en la interpretación a dos manos. Por último, su sensibilidad a la hora de tocar es muy escasa, aunque lo pongas al máximo, tienes que tener mucho cuidado, sobre todo a la hora de hacer bases ya que como te pases un poco te sale un acorde con un volumen que no cuadra.

Un último apunte: en aquellos que usamos keytar, por propia experiencia, os digo que damos una usual sensación de ochentenos, pero os digo una cosa, si de verdad estabais pensando en compraros uno, os lo recomiendo, la libertad que te da un keytar, sobre todo a los cantantes- teclistas no puede llegar a darla ningún teclado de pie.