Música, Cerebro y Ciencia

Muchos de nosotros vivimos para y por la música, respiramos, comemos y pasamos el día absorbiendo música.

¿Alguna vez has faltado a una clase, del instituto o de la universidad por no perderte un ensayo o una grabación?, aún peor, ¿alguna vez has fingido ponerte malo en el trabajo para ir deprisa y corriendo a un concierto o festival en el que tocaba tu banda? Si tu respuesta es si, enhorabuena, porque eres uno de los millones de músicos que existen en este país que viven por su música, por su grupo y por su hobby.

Desafortunadamente para la mayoría de nosotros, la música no es una profesión y lo denominamos “hobby”, cuando en realidad nos llena mucho más que nuestra propia profesión. Somos muchos los que trabajamos para vivir y vivimos para hacer música, pero, ¿porqué nos llena tanto?: si comenzamos a rebuscar un poquito por Internet encontraremos muchas, aunque no exactamente aclaratorias respuestas:  “Según un estudio, la música y el lenguaje tienen un origen común, ya que en el ámbito neurológico han evolucionado juntas en los últimos dos millones de años. También conocemos que la música estimula la zona del cerebro que registra el placer, un mecanismo básico para la supervivencia. Y que no todos escuchamos del mismo modo: gracias a imágenes obtenidas por Resonancia Magnética Funcional, se ha observado que la actividad cerebral en un músico es diferente de la de una persona sin formación musical.” Pero hay más estudios científicos que revelan qué provoca que unos vivamos para la música y que otros no lo hagan, aquí van: “Se ha conseguido comprobar, por ejemplo, que los músicos tienen en la corteza motora, especialmente en las zonas que controlan el movimiento de las manos y los dedos un número mucho mayor de conexiones nerviosas que la gente que no toca un instrumento. Del mismo modo que con el entrenamiento musical, y aún más si se empieza a edades tempranas, el cerebro desarrolla habilidades específicas relacionadas con las áreas auditivas y visuales. Todas ellas, regiones concretas donde se acumulan circuitos neuronales especializados que trabajan en equipo con una misma finalidad. La música es capaz de activar los circuitos de recompensa y motivación del mismo modo que lo hace la actividad sexual, la comida cuando llega a manos de una persona hambrienta o la dosis de droga en un adicto.”

“En 1989, experimentos en los que algunos  músicos realizaron pruebas mentales con música, indican que la música y otras destrezas creativas, como las matemáticas (ciencia a la que va estrechamente unida) y el ajedrez, involucran patrones precisos de descargas eléctricas de millones de neuronas cerebrales (Leslie Brothers y Gordon Shaw, Models of Brain Function publicado por R. Cotteril, Cambridge: Cambridge University Press, 1989). 

Los estudiosos del tema nos dicen que el oído humano es capaz de percibir las frecuencias que caen dentro del rango 20 hercios - 20 kilohercios (1 Hercio = 1 ciclo/segundo). Pero esto es una afirmación teórica, los que estéis leyendo este artículo empezaréis a percibir "sonido" a partir de unos 35 o 40 hercios y dejaréis de oír un agudísimo tono al pasar de unos 18 Kilohercios. [Ver mas (http://www.ccapitalia.net/reso/articulos/musicaycerebro/musicaycerebro1.htm )]”

"Es la música quien me ha hecho creer en Dios" (Alfred de Musset).