¿Cómo surge Justo y los Pecadores?

La banda se formó a principios de 2000 para dar cobertura a una serie de canciones que Cesc Estrada y yo, Justo Conde, habíamos elaborado en la recta final de los noventa, pensando que lo mejor que podíamos hacer de cara al nuevo milenio era darle un poco de ritmo a nuestros cánticos de taberna. Montamos la banda con la intención de grabar el que sería nuestro primer cd “De bares y amores” (GDA 2001). Llamamos como baterista a Jordi de Vilalta, que había estado con Cesc y conmigo en Los Huevos y con el que habíamos grabado un Lp en el 92 (“Los Huevos” Discmedi); como bajista contamos a Fara que había dejado a Los Montaña, la banda con la que Sabino Méndez volvió al rock and roll grabando aquel directo en Bikini “La noche que murió Marcelo Mastroiani”, y por último, como guitarrista y productor, llamamos a Miquel Montfort, antiguo miembro de Los Amantes de María, BB sin Sed y La Ley Seca entre otras. Cuadramos un primer trabajo bastante bien recibido y, como una buena banda de amigos, seguimos, hoy por hoy, los mismos que empezamos...

 ¿Cómo se consigue el sonido de Justo y los Pecadores? Encontramos el camino y supimos seguirlo. Exactamente no te sabría decir cuantas canciones se nos han muerto en las manos intentándolas vestir de novia para gustar, lo que sí te puedo decir es que cada vez que se moría una tirábamos aquel vestido a la basura y buscábamos otro, hasta que un día sin más vestidos en la recámara, el asunto nos sonó desnudo y fresco; no hizo falta nada más, todo lo que sabíamos hacer era lo que realmente necesitaba la música y, entonces, los textos se sentaban solos sin ningún tachón en su papel. Simplemente estamos aprendiendo…no encuentro otra explicación. No tenemos prisa, hemos encontrado nuestro sitio y un público agradecido con nuestras formas.

¿Cómo os definís y qué discos han marcado la trayectoria del grupo? Practicamos ese rock and roll que se contornea por encima de todas las modas desde que se bautizó como tal porque somos escuchadores profesionales. Echamos mano de esos espectaculares momentos de baile que brinda lo más grande del rock and roll y montamos nuestras fiestas particulares. Nuestra esencia está en el propio rock and roll, respetando el concepto y aportando humildemente todo aquello que necesita el amante del rock and roll que nos escucha o nos viene a ver. Creo que todo el mundo se distancia de los Stones cuando encuentra su sonido, pero no por ello deja de escucharlos en sus momentos de debilidad. Pero Dylan nos llenó los pulmones de aire fresco con aquel magnífico “Love and Tief”…tararéalo y sacarás 10 canciones más. Es la piedra filosofal del moderno rock and roll inspirado en los grandes momentos del pasado. Pero lo realmente importante es lo que queremos transmitir, si el mensaje precisa recordar el empuje rítmico de Carl Perkins, pues adelante; si el mensaje necesita acariciar las brisas de Hank Williams, no te lo pienses; si el mensaje nos autoriza a coger prestada la emotividad de Calamaro, pues lo hacemos. El rock and roll ha de estar huérfano de etiquetas. Es sólo rock and roll.

¿Proyectos inmediatos? Estamos de gira, mano a mano con la Divina Productora. En primera fase, de aquí a noviembre. Y seguimos el resto del año, allí donde nos acojan. Presentamos “Desde el burladero” pero, básicamente, nos presentamos nosotros. Invitamos a pecar con nosotros a toda persona de buena voluntad. El pecado es estar con el rock and roll que hoy es, se diría, como defender lo indefendible. Qué bonito. Y qué divertido, si lo hacemos juntos.

 ¿Su último trabajo? Desde el burladero. Contratamos el estudio cuatro días con la idea de grabar una versión del “Volver, volver” y trabajarla de forma que llamase la atención para poder sonar en alguna emisora de radio. Teníamos un puñado de euros ahorrados de unos cuantos bolos y unas ganas tremendas de reventarlos de alguna forma especial. Cuando entramos en el estudio y vimos realmente las posibilidades que nos brindaba nos liamos la manta a la cabeza y comenzamos a grabar temas. Mientras que Stephane Carteux, el ingeniero del estudio, y Javier Martín, nuestro productor, preparaban la sesión, la banda le enseñaba a Lluis Coloma los temas en los que nos gustaría que colocase su piano. Comenzamos y ¡zas!, al acabar aquella tarde teníamos las bases de 8 temas listas para ser cantadas. Al día siguiente grabamos en directo Sara y me canté de un tirón todos los temas. Los siguientes dos días se utilizaron para grabar algún recording de guitarra y mezclar el trabajo realizado. ¿Qué vale una producción de las de primera división? , no lo sé pero hemos hecho que la segunda B mantenga la cabeza bien alta. Hemos hecho un discazo de rock and roll, ¡y sólo nos costó tres mil euros…!

Hay quién no puede entender vuestra cabezonería, vuestra tozudez en seguir defendiendo noche tras noche una concepción de un tipo de rock que para ellos es anacrónico. ¿No habéis sentido a veces la tentación de arrojar la toalla?  No nos ganamos la vida, es verdad, pero no perdemos nada por hacer rock and roll. Si podemos ir vamos, si no, no vamos. La banda se autogestiona y sólo invertimos en vicios personales, y esos, tocando o no, se han de seguir manteniendo. ¿Por qué intentar triunfar cambiando de estilo si haciendo lo que quieres no lo consigues? ¿Se entendería que un jugador de baloncesto, bajito pero bueno, dejase el basket para dedicarse al futbolín porque le auguran un éxito sin precedentes? Lo primero es hacer lo que te gusta, estando a gusto con uno mismo estás a gusto con tu entorno. Y eso no tiene precio. Para todo lo demás ya sabes, Mastercard...