¿Conoces una sala de concierto que no se encuentra en el directorio? ¡Añade una nueva sala concierto!
Dirección: 
Calle Castillejos
Fuenlabrada Madrid
España
Transporte Público: 

Autobús parada en Esq.C.Castillejos #492

Metro: Parque de los Estados

Imagen de la mano tonta de cervantes
Desconectado/a
Visto por última vez: Hace 3 años 7 meses
se unió: 15/09/2009

Nuestra experiencia con la sala Sound Kiss empieza buscando una sala en Madrid y otra en Fuenlabrada para empezar el 2011 calentando en la capital y en nuestra ciudad. La respuesta en Madrid fue la sala La Leyenda (la cual recomendamos a otros grupos) y en Fuenlabrada nos consiguieron unos amiguetes un concierto en este Sound Kiss. Habíamos oído que era una sala nueva en Fuenlabrada y decidimos probar suerte (antiguamente era un garito que se llamaba el Ferrocarril).

Después de atarlo todo con nuestros amiguetes (fecha, hora, entrada gratuita, etc), hicimos los carteles para empezar a darle caña al evento. En ese momento es cuando nos pasaron la dirección del tío del garito (un tal Yogui) para que se los enviásemos. Su respuesta: “están bien, pero no tocáis a las 22.00: tocáis a las 23:00; no tocáis solos: tocáis con un grupo de Zaragoza; y la entrada no es gratuita: son 3€ con consumición”. Tras comentarle que eso no es nada de lo que habíamos acordado nos pide que le hagamos el favor, que si no nos apoyamos entre los grupos pequeños, bla bla bla... No tenemos ningún problema en tocar con nadie, así que, finalmente, aceptamos, y la entrada tampoco nos parecía tan cara para la gente. Eso sí, el nombre del grupo de Zaragoza (Síncopa) no nos lo dijo hasta el casi último minuto, y hablando con ellos acordamos poner nosotros el ampli de bajo y los detalles de la batería, que el resto lo traían ellos. A unos días del concierto, nos dicen los Síncopa que ya no hace falta el ampli, que está solucionado. Aún así, no nos fiamos y nos lo llevamos por si acaso.

Llega el día del concierto y, con media de hora de retraso para la prueba, se presenta Yogui (ni rastro de los Síncopa), vamos montando, dejando nuestras cosas listas y cuando casi hemos terminado, llegan por fin los maños, se meten al escenario, prueban y se van. Nosotros flipando. Después de este huracán, subimos a probar nosotros y cuando terminamos, le indicamos a Yogui “vamos a cenar, a las 23 estamos aquí” y nos responde “no, empezáis a las 23.30”. Teniendo en cuenta que solemos llevar gente que tiene que coger transporte público, nos pareció una faena, pero bueno, otra cosa más a la lista. La prueba en sí fue otro espectáculo, pues el equipo sonaba a rayos, los monitores estaban estropeados y la “solución” de la que hablaban los Síncopa con el ampli de bajo era sacarlo por línea... y no pudo ser porque también había algo estropeado. Otra vez a salvar los trastos sacando nosotros el ampli (total, pusimos todo el equipo). Cenamos, volvemos a la sala a las 23.30 y nos quedamos esperando a que suban los maños a tocar como habíamos acordado. Las 23.40, 23.45, 23.50... Y allí no sube nadie. Ya hablamos con la cantante y nos dice “¡Pero si teníais que salir vosotros!” Ya estábamos hasta la coronilla de todo aquello, pero la gente que había venido a vernos no tenía la culpa... Salimos a tocar con aquella bola de ruido que no se entendía demasiado. Entre nuestra gente sí que hubo respuesta, pero entre la de ellos, de hecho, había dos chicas que no hacían más que gritarnos que nos fuésemos y saliesen los otros (eso es educación y lo demás son tonterías, sobre todo teniendo en cuenta que los acoplados eran ellos y que éramos nosotros los que nos lo habíamos currado todo). Finalmente, terminamos y salimos con nuestros padres a fumar en el descanso. Los comentarios de la gente eran más que favorables para nosotros y, de hecho, cuando el otro grupo llevaba unas cuantas canciones mucha gente se empezó a ir, quedándose con cuatro gatos de público y nosotros. Somos de los que tenemos la educación de quedarnos para ver hasta al último grupo porque a nosotros también nos repatea que la gente te deje colgado, pero, además, estaban tocando con nuestro equipo y, aunque hubiésemos querido, no hubiésemos podido recoger y largarnos. Se acaba su concierto y vamos a cobrar: 70€.  Teniendo en cuenta que habían ido 80 personas y que tocábamos a 1.50€ cada grupo, no salen las cuentas. Respuesta de Yogui: “es que a Síncopa les he dado un poco más, porque vienen de más lejos... ¿os parece poco o qué?”. Teniendo en cuenta que la entrada iba a ser gratuita y que el otro grupo entró de clavo...

 

En resumen, no repetiremos en esta sala. Si este es el respeto que tienen por lo negociado y por los grupos que tocan, no. Sé de algún grupo que os puede contar más cosas de esta sala (casi todos en Fuenlabrada hemos pasado ya por ella y casi todos os dirán lo mismo). El escaso equipo que tienen no sirve para demasiado, el escenario está reducido por la “cabina” del pincha y Yogui no es que tenga mucha idea del sonido. A favor de ellos se puede decir que los músicos tienen barra libre, pero algunos no vamos solo por las copas... Sala poco recomendable.

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Visto por última vez: Hace 3 años 7 meses
se unió: 15/09/2009

Nuestra experiencia con la sala Sound Kiss empieza buscando una sala en Madrid y otra en Fuenlabrada para empezar el 2011 calentando en la capital y en nuestra ciudad. La respuesta en Madrid fue la sala La Leyenda (la cual recomendamos a otros grupos) y en Fuenlabrada nos consiguieron unos amiguetes un concierto en este Sound Kiss. Habíamos oído que era una sala nueva en Fuenlabrada y decidimos probar suerte (antiguamente era un garito que se llamaba el Ferrocarril).

Después de atarlo todo con nuestros amiguetes (fecha, hora, entrada gratuita, etc), hicimos los carteles para empezar a darle caña al evento. En ese momento es cuando nos pasaron la dirección del tío del garito (un tal Yogui) para que se los enviásemos. Su respuesta: “están bien, pero no tocáis a las 22.00: tocáis a las 23:00; no tocáis solos: tocáis con un grupo de Zaragoza; y la entrada no es gratuita: son 3€ con consumición”. Tras comentarle que eso no es nada de lo que habíamos acordado nos pide que le hagamos el favor, que si no nos apoyamos entre los grupos pequeños, bla bla bla... No tenemos ningún problema en tocar con nadie, así que, finalmente, aceptamos, y la entrada tampoco nos parecía tan cara para la gente. Eso sí, el nombre del grupo de Zaragoza (Síncopa) no nos lo dijo hasta el casi último minuto, y hablando con ellos acordamos poner nosotros el ampli de bajo y los detalles de la batería, que el resto lo traían ellos. A unos días del concierto, nos dicen los Síncopa que ya no hace falta el ampli, que está solucionado. Aún así, no nos fiamos y nos lo llevamos por si acaso.

Llega el día del concierto y, con media de hora de retraso para la prueba, se presenta Yogui (ni rastro de los Síncopa), vamos montando, dejando nuestras cosas listas y cuando casi hemos terminado, llegan por fin los maños, se meten al escenario, prueban y se van. Nosotros flipando. Después de este huracán, subimos a probar nosotros y cuando terminamos, le indicamos a Yogui “vamos a cenar, a las 23 estamos aquí” y nos responde “no, empezáis a las 23.30”. Teniendo en cuenta que solemos llevar gente que tiene que coger transporte público, nos pareció una faena, pero bueno, otra cosa más a la lista. La prueba en sí fue otro espectáculo, pues el equipo sonaba a rayos, los monitores estaban estropeados y la “solución” de la que hablaban los Síncopa con el ampli de bajo era sacarlo por línea... y no pudo ser porque también había algo estropeado. Otra vez a salvar los trastos sacando nosotros el ampli (total, pusimos todo el equipo). Cenamos, volvemos a la sala a las 23.30 y nos quedamos esperando a que suban los maños a tocar como habíamos acordado. Las 23.40, 23.45, 23.50... Y allí no sube nadie. Ya hablamos con la cantante y nos dice “¡Pero si teníais que salir vosotros!” Ya estábamos hasta la coronilla de todo aquello, pero la gente que había venido a vernos no tenía la culpa... Salimos a tocar con aquella bola de ruido que no se entendía demasiado. Entre nuestra gente sí que hubo respuesta, pero entre la de ellos, de hecho, había dos chicas que no hacían más que gritarnos que nos fuésemos y saliesen los otros (eso es educación y lo demás son tonterías, sobre todo teniendo en cuenta que los acoplados eran ellos y que éramos nosotros los que nos lo habíamos currado todo). Finalmente, terminamos y salimos con nuestros padres a fumar en el descanso. Los comentarios de la gente eran más que favorables para nosotros y, de hecho, cuando el otro grupo llevaba unas cuantas canciones mucha gente se empezó a ir, quedándose con cuatro gatos de público y nosotros. Somos de los que tenemos la educación de quedarnos para ver hasta al último grupo porque a nosotros también nos repatea que la gente te deje colgado, pero, además, estaban tocando con nuestro equipo y, aunque hubiésemos querido, no hubiésemos podido recoger y largarnos. Se acaba su concierto y vamos a cobrar: 70€.  Teniendo en cuenta que habían ido 80 personas y que tocábamos a 1.50€ cada grupo, no salen las cuentas. Respuesta de Yogui: “es que a Síncopa les he dado un poco más, porque vienen de más lejos... ¿os parece poco o qué?”. Teniendo en cuenta que la entrada iba a ser gratuita y que el otro grupo entró de clavo...

 

En resumen, no repetiremos en esta sala. Si este es el respeto que tienen por lo negociado y por los grupos que tocan, no. Sé de algún grupo que os puede contar más cosas de esta sala (casi todos en Fuenlabrada hemos pasado ya por ella y casi todos os dirán lo mismo). El escaso equipo que tienen no sirve para demasiado, el escenario está reducido por la “cabina” del pincha y Yogui no es que tenga mucha idea del sonido. A favor de ellos se puede decir que los músicos tienen barra libre, pero algunos no vamos solo por las copas... Sala poco recomendable.

Imagen de Violet June
Desconectado/a
Visto por última vez: Hace 5 años 7 meses
se unió: 15/01/2010

Esta sala está en Fuenlabrada, muy cerquita del metro (Parque de los Estados) por lo que para los grupos de la zona sur puede ser una buena opción.

Lo mejor, desde luego, es el trato. Estuvimos muy agusto tanto en la prueba, como en el concierto como después. Tienen un buen camerino abajo donde dejar los bartulos, el horario es amplio y flexible y cierran muy tarde, así que después del bolo te puedes quedar tomando algo hasta la hora que quieras.  El escenario está bien para cuatro, cinco entran mas justitos.

Lo peor, el sonido. La sala tiene mucho eco y es dificil que no se embarulle todo tanto dentro como fuera del escenario. Así que ya sabéis, apagar la batería todo lo que podáis y no tocar muy alto. De todos modos se puede conseguir un volmen aceptable para un directo y que suene medio bien... No hay tecnico. Tienen una mesa para sacar voces y alguna cosilla mas, pero durante el concierto o pones tu a alguien o no va a haber una persona controlándolo.

El grupo pone entrada y se queda con lo que saque de ellas. No hay que pagar alquiler... pero cuando negocieis, acordaros de aclarar si todo el mundo que entre al concierto va a pagar entrada o si los clientes habituales no lo harán y la forma en que os pueden retribuir esto (o no)

En definitiva un sitio agradable para tocar, con sus cosillas, pero nosotros repetiriamos en un futuro...